🔥 Voyeurismo, Sumisión y Éxtasis: Tu Dosis de Adrenalina Dominical
¡Hola a todos! Este domingo la temperatura sube en Relatos Dantés. Tenemos una doble entrega preparada para ustedes, dos historias con matices muy diferentes, pero unidas por la intensidad y el deseo incontenible.
Aquí les dejamos un pequeño adelanto de lo que encontrarán:

📖 SOFÍA capítulo XXXIII La tensión en la habitación se corta con un cuchillo. Salvador observa, y la devoción se mezcla con lo prohibido:
«Ahí estaban, firmes y hermosos, con esa piel pálida y suave que hipnotiza. Él la miraba embelesado, como un devoto ante un altar, incapaz de apartar la vista. Las pupilas dilatadas, la respiración contenida… admirando una obra de arte que por fin era suya.»

📖 EVELYN capítulo L Bajo el muelle, el instinto y la naturaleza toman el control en un encuentro salvaje:
«La brisa salina golpeó su piel, erizándola al instante en una reacción incontrolable. Se sentía expuesta, vulnerable, con su blancura inmaculada brillando bajo la luz grisácea de la tarde. Una belleza perfecta y desnuda, entregándose al ritmo de las olas.»
Dos capítulos, dos atmósferas, un mismo destino: el placer de la lectura. ¿Estás listo para descubrirlos?
🔥 ¿CÓMO LEERLOS? TÚ ELIGES TU ACCESO:
-
Usa tus Créditos: Adquiere los capítulos individuales canjeando los créditos que recibes con cualquiera de nuestras 4 suscripciones.
-
Acceso Total: Léelos GRATIS y de inmediato si tienes la suscripción el «Éxtasis de Dante».
Últimas Publicaciones

Frente a la casa de Lorena, bajo la sombra densa de un árbol que oculta demasiado y demasiado poco, el Lincoln negro de los años cincuenta se mece con una cadencia inquietante. Dentro, el silencio del suburbio se rompe por gemidos ahogados, el crujido del cuero viejo, el roce de la piel contra la piel, y el jadeo de una mujer que juraba ser solo una actriz profesional. Lorena, con el vestido ya descosido y la espalda desnuda pegada al vidrio empañado, descubre que la línea entre el personaje de Joselyn y su propia carne se ha disuelto por completo. Frente a ella, Horacio Dos Santos —ese veterano al que llamaba mediocre— tiene las manos donde ningún guion autorizaba, y su boca susurrando promesas de estrellato que saben a whisky y a traición. Pero hay un precio. Siempre hay un precio. Y esa noche, a metros de la habitación donde duerme su hijo y la cama que comparte con su marido, Lorena deberá decidir hasta dónde está dispuesta a sumergirse en la oscuridad para ver su nombre brillar.

En los oscuros subterráneos de la iglesia, Karina descenderá más allá de la redención convencional. Lo que comienza como una inocente confesión pronto se convierte en algo mucho más perverso y prohibido. Su cuerpo, ofrenda de encaje y transgresión, está a punto de ser purificado por algo más denso que el agua bendita, algo más caliente, más irrevocable. Mientras un ignorante Guillermo continua con sus actividades, ajeno a la entrega que protagoniza su esposa en las profundidades del templo eclesiástico, Karina deberá decidir hasta dónde llegará su devoción ante el «instrumento divino» que reclama su entrega absoluta. Porque en la sacristía de San Benedicto la comunión apenas ha comenzado… Un ritual antiquísimo está a punto de ponerse en práctica, un ritual que busca la unción completa del cuerpo de la hermosa penitente. Cuando caigan las últimas prendas y se rompa el silencio del cáliz, serán las manos temblorosas y los labios resecos del viejo clérigo los que someterán a prueba la fascinante tentación que son las carnes turgentes de aquella joven esposa caída en el pecado.

